martes, 17 de marzo de 2026

Nuevo culto neocatecumenal

 

¿Confundirían un viajecito a la domus con un sínodo de obispos?

Otro de los enlaces que he recibido debería de llevar a un discurso de Kiko. Pero ha sido borrado.

Es curioso, porque tendría que haber apuntado a uno de esos discursos descafeinados que algún equipo de negros (por la ropa que suelen llevar, el color de su piel ni lo conozco ni me importa) le escriben a Kiko para que los lea delante de esos obispos que sus madres consideran tan estúpidos o que están llenos de demonios. Por eso es necesaria la cautela y e maquillaje en esos discursos.

También se pretendía que ese discurso en concreto se correspondía con la intervención de Kiko en la VI asamblea general ordinaria del sínodo de obispos de 1983, que tuvo por tema «La penitencia y el perdón en la misión de la Iglesia».

El hecho de que no pueda encontrar ninguna referencia a la intervención de Argüello en esa asamblea me hace pensar que la participación de Kiko en ella solo tuvo lugar en el universo paralelo de Kikónides, lo cual explicaría que su discurso no se encontrase más que en una página del muy kiko padrecito Pius, que murió hace algunos años.

No importa que el sitio haya muerto también, porque quien me pasó el enlace también me pasó el contenido, quién sabe si elaborado por el difunto padrecito Pius.

La persona que me escribe comenta:

«Querida Gloria

KIKO ARGUELLO LLAMÓ CULTO AL CAMINO NEOCATECUMENAL en un discurso a los Obispos en Roma el 21/10/83

Este culto neocatecumenal ha causado un daño inmenso a muchísimos niños y adultos vulnerables, y ha destruido numerosos matrimonios, además de causar daños económicos y emocionales duraderos. Papa León y obispos deben actuar con firmeza para limitar este culto o veremos una nueva ola de litigios por abuso emocional, espiritual y económico contra niños y adultos. Hay problemas de salvaguarda, como la pobreza de las familias en misión, a quienes, según Kiko, los obispos no tienen que dar dinero para que puedan vivir en la precariedad, como describió Kiko en los estatutos [Art. 31.4: el catequista itinerante acepta vivir su misión en precariedad – según la praxis de más de treinta años del Camino Neocatecumenal].

Kiko los envía a zonas de guerra y lugares peligrosos como China, Ucrania, África, Papúa Nueva Guinea, Israel o Cisjordania. El líder vitalicio, Kiko Argüello, sigue pidiendo a la gente que vaya a zonas de guerra por el final del Camino, para la ketubá o matrimonio espiritual (nunca aprobado) y otras peregrinaciones; parece ser el único grupo católico que peregrina mientras caen bombas, ya que él se alegra si son mártires, pues Kiko dijo que quiere ser asesinado por musulmanes para ser mártir [«los cristianos están para el martirio. Y yo estaría muy contento porque siendo un pecador, un indigno, un pobrecillo, ¡si muero mártir se resuelve todo!»].

Algunos de estos matrimonios tienen 9 o 10 hijos, pero a Kiko no le importa; por ejemplo, usa mal la historia de Isaac para justificar lo que se debe de hacer con los hijos y quiere que los hijos y cónyuges considerados "ídolos" sean rechazados en los escrutinios y siempre se anteponga el culto neocatecumenal.

Los obispos fingen preocuparse por la SALVAGUARDA, pero las oportunidades de salir en fotos, de dinero y de recibir curas del CN parecen ser su interés real, cegados por los "frutos" de los presbíteros neocatecumenales que nunca recibieron una educación sacerdotal adecuada, sino las herejías de Kiko y Carmen y el conocimiento de citas bíblicas retorcidas para “justificar” las colectas secretas en efectivo del diezmo (nunca aprobado)».

Y a continuación me pide que publique lo que se presenta como discurso de Kiko a la VI asamblea general ordinaria de obispos el día 21 de octubre de 1983, pese a no existir ni una referencia en la web a que los señores obispos en esa asamblea sufriesen la matraca del seglar Kiko Argüello que, dicho sea de paso, siempre cuenta las mismas batallitas, sin el menor respeto al tema de la asamblea.

En esta ocasión el discurso que me han pasado pretende hacer un inexistente paralelismo entre la predicación de los primeros cristianos y los kikinerantes.

Dice Kiko: «Kerigma implica itinerario. Transformados por el Espíritu Santo en Pentecostés, los apóstoles iban de sinagoga en sinagoga en pequeños equipos itinerantes, anunciando el KERIGMA, la Palabra de Salvación, con una llamada a la conversión».

Las diferencias son abisales. Los apóstoles no arrastraban a la familia con ellos, tampoco se establecían en parte alguna, no vivían a costa de nadie, trabajaban para cubrir sus necesidades, y no encadenaban a nadie a ellos, el maestro de todos es Jesús, no Pedro ni Pablo ni Juan ni Kiko el de los pintarrajos.

Y quienes creían en la predicación del kerigma, recibían el Bautismo. No se les hacía esperar ni treinta ni quince ni cinco años, recibían el Bautismo. Kiko engaña al intentar que parezca que el catecumenado original de los primeros cristianos era muy largo: «En la iglesia primitiva, el bautismo no era algo mágico, ni mucho menos instantáneo, especialmente para los gentiles. Significaba entrar en una iniciación a la fe; mediante la catequesis, los ritos de admisión, los escrutinios, la imposición de manos, los exorcismos, signos como la sal, la vestidura blanca, etc., las personas eran gestadas en una nueva creación por el Espíritu Santo mediante el Bautismo».

Kiko se calla que todos esos ritos, ayer y hoy, tenían lugar en el plazo de la Cuaresma. No se necesitaba calentar silla durante décadas ni vaciarse los bolsillos con cientos de bolsas para adquirir el derecho a recibir el Bautismo.

Y engaña también, de modo sibilino, cuando trata de dar la impresión de que obligar a los neocatecúmenos a confesar pecados a los kikotistas, delante de toda la comunidad, viene de los primeros cristianos: «Se les enseña a sumergirse en la cruz de Cristo, confesando sus pecados, es decir, sus actitudes y acciones contrarias al amor que Dios mostró en su Hijo en la cruz».

También hay espacio para la hipocresía en el discurso. Dice Kiko: «Mediante el Bautismo entraron en la Iglesia, una comunidad cristiana, lo que les dio libremente la capacidad de amar en una nueva dimensión. Jesús nos dice que ahora podemos amar al enemigo, que podemos ofrecer la otra mejilla, que si alguien nos roba algo, no debemos pedirlo de vuelta, etc. Nos pide que mostremos a todos que el amor de Cristo crucificado vive en nosotros».

Entonces si alguien, un suponer, subiese a su canal, sin permiso, algún canto de esos que Kiko no ha compuesto, aunque pretenda ser el autor, no debe pedírsele que borre el canto y mucho menos debe denunciarse el canal, a fin de mostrar que el amor de Cristo crucificado vive en Kiko… Vaya, va a ser que Kiko no es cristiano ni merecedor de la vestidura blanca ni del Bautismo. Por eso siempre va de negro.

Y de nuevo es hipócrita y falso cuando miente diciendo: «Anunciamos el kerigma en parroquias de todo el mundo en pequeños equipos itinerantes, en cuyo centro siempre hay un presbítero. Estos equipos parten de su propia Iglesia local, no tienen dónde reposar (los itinerantes venden todos sus bienes y lo dejan todo), y dan su vida por este servicio, por este nuevo culto que devuelve al Dios vivo los corazones extraviados».

Kiko miente a los obispos al venderles que en el centro de las kikotesis siempre hay un presbítero, el presbítero está de florero para ganarse el favor de los obispos descuidados, el centro son los mamotretos heréticos de un tal Kiko.

Kiko miente a los obispos al venderles la dedicación de los itinerantes, que conservan su casa y sus bienes en su lugar de origen y viven a costa de otros.

Y es posible que Kiko diga una verdad con lo del nuevo culto, en el sentido de sectario, porque lo son. Por eso, es una mentira gordísima la que suelta casi al final del discurso:

«El neocatecumenado no es un movimiento en el sentido normal de la palabra, sino un tiempo para llevar a la gente a redescubrir su fe, haciendo de ellas miembros vivos de la Iglesia local, de la parroquia y de la diócesis». 

Se le olvidó añadir: Pero que se muera el Papa antes de ser parte de la Iglesia local, de la parroquia y de la diócesis. 


domingo, 15 de marzo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXII)

 

Garabato espantoso para no excitar la libido de nadie

 

Avisé ya que el farragoso discurso de Kiko -insertado indebidamente en lo que pretende ser la liturgia de Laudes- deriva de repente a panfleto sobre la libido que, por si alguien no lo sabe, es el nombre que recibe el deseo de placer sexual, es decir, el impulso sexual; la libido no tiene nada de espiritual ni tampoco de racional, no se activa con el razonamiento, es visceral.

 

Hermanos, podemos dominar nuestra libido afectiva y encauzarla hacia el Señor.

¿Libido afectiva? ¿Encauzar la libido hacia el Señor? A ver si cuando Kiko habla de amor se refiere al “amor” libidinoso.

Violenta a tu libido y dile: "¡Basta! ¡Ya no te dejo ver porquerías en la televisión!".

¡Qué aficiones tan “curiosas tienen los neocatecúmenos de Kiko!

"¡Ahora ven conmigo a rezar, a estar con el Señor!".

O Kiko tiene un cacao mental o es un liante. ¿Alguien le diría a su ombligo, o a su codo, o a su percepción de tener la vejiga llena “Ahora vas a rezar conmigo”? Pues igual de absurdo es decírselo a su libido. Ni el codo, ni la urgencia por vaciar la vejiga ni la libido tienen capacidad de rezar. Es más, dice Jesús que en el cielo no habrá esposos, por lo que no habrá libido.

Pero Kiko sigue su desbarre.

Verás que al principio se rebela [la libido] y no te quiere obedecer, porque está viciada, pero si insistes y la obligas, verás que después de un poco de tiempo empieza a obedecerte.

El cometido de los ojos es ver, no oler; el de la nariz es oler, no caminar; y el de la libido es el deseo sexual, que no afectivo. Una libido que pretendiese ser oreja para oír sería una abominación, no la ha dispuesto Dios para eso.

La libido es como un río ciego que fluye por donde encuentra paso. Si empiezas a desviar ese río hacia la oración, hacia los actos de amor al Señor, enseguida empezarás a sentir dentro de ti afecto hacia Dios, ganas de rezar, gusto en la oración, y tu vida empezará a florecer, empezarás a hacer las cosas con facilidad, impelido por el amor a Cristo. Por el contrario, si metes tu libido en el pecado, la apartas del Señor y no tienes gusto por la oración, por las cosas de Dios, te da pereza ir a la comunidad, etc.

En este párrafo, una nota al pie deshace el disparate kikil al hacer ver que las pasiones en sí mismas no son ni buenas ni malas, es de la razón y de la voluntad de donde brotan los actos buenos o malos. Por tanto, lo que hay que educar es la voluntad, no la libido, que no puede ser otra cosa que lo que es: un instinto.

Un apunte más. Está apartadísimo de las cosas de Dios quien antes que unirse a la pastoral dominical de su parroquia prefiere que se muera el Papa. No tendrá ninguna pereza para ir a la comunidad, pero está a años luz de Dios.

Hermanos, nuestra libido tiene una fuerza enorme. Imagínate, por ejemplo, que un día juegas al póker con unos amigos; no te gusta, pero juegas un poco. Si al día siguiente te llaman para jugar de nuevo y, aunque no te gusta, vas, al tercer día tu libido empieza a desplazarse hacia el póker y empieza a gustarte. El cuarto día te gusta todavía más; y el quinto ya estás viciado. Es un hecho bioquímico. Le has obligado a tu libido ciega a meterse ahí.

Imagínate que un día te invitan a hacer calceta, a ti no te gusta, pero aceptas y vas. Y al día siguiente, por no estar solo, también. Y al quinto eres un adicto a la calceta por culpa de tu libido… Menuda mentecatez, ¿verdad?, pero también es dramático porque parece indicar que Kiko se dirige a una audiencia gobernada por los higadillos en lugar de por la razón y la voluntad, solo así se podría explicar que se traguen semejantes mentecateces.

Si repites un acto, adquieres un hábito, una costumbre, que si es negativa se llama vicio.

Por ejemplo, adquieres el hábito de ingerir kikotina y las neuronas se degradan. Es un hecho demostrable.

Y tenéis que saber esto: un pecado puede ser perdonado; pero, si hay ahí un vicio, el perdón no basta; ¡hace falta la corrección del vicio! ¡El pecado se perdona; pero el vicio hay que corregirlo! Por eso, si tú has viciado tu libido en un pecado, es inútil que digas sólo: "Me arrepiento de este pecado". Hay ahí un vicio y experimentas dentro de ti una inercia, algo que te impulsa a seguir cometiendo ese pecado: ¡tu libido se ha desplazado en esa dirección y se ha viciado!

No. Tu libido no se ha viciado, tu razón y tu voluntad se han viciado. Pero Kiko no quiere que sanes, quiere mantenerte sometido, por eso te cuenta trolas.

Por eso es insuficiente que te arrepientas y que digas que no quieres volver a hacer ese pecado; ¡tienes que obligar con fuerza, con violencia, a la libido hacia el acto contrario a ese pecado! Verás que si, con voluntad firme, empiezas a obligar a tu libido a sufrir y a obedecerte, empezará a ponerse a tu servicio.

Como la contradicción es intrínseca a las kkadas se acabó eso de que esforzarse es un moralismo, ahora toca que te hagas violencia y te obligues con fuerza, a puñetazos si hace falta. Pero ¿a qué te tienes que obligar? A hacer lo que te ordene Kiko, por supuesto, aunque trata de maquillarlo en su marrullero discurso:

Si un hombre casado trabaja con una chica guapa y empieza a mirarla con placer, su libido comienza enseguida a desplazarse desde el afecto a su mujer hacia esa chica.

Y dale. No, la libido no se desplaza, la libido solo entiende de deseo sexual, es la razón del casado la que voluntariamente se desplaza, porque ya se sabe que los kikos casados son incapaces de amar a la esposa que, por cierto, siempre es el enemigo.

Si ese hombre sigue mirándola, después le invitará a tomar un café con él, luego se irá a comer con ella, luego empezará a llamarla por teléfono, etc.: ¡está poniendo completamente su libido en esa chica! Cuando se da cuenta, llega a casa y ya no siente nada por su mujer; es más, le parece fea e insoportable.

Sucede que la libido no repara en la belleza ni se complace en conversaciones amenas o inteligentes; es la voluntad de este casado la que está enferma, no su libido. Pero insisto, Kiko no va a decir la verdad, quiere a todos sometidos bajo su puño.

¡Pero atentos! Ese hombre, si quiere, puede hacer el proceso inverso! ¡Puede hacer que su libido se desplace de nuevo hacia su mujer!

Y ahora se descubre el pastel: Sométete a Kiko, que te promete jauja.

Me acuerdo que (sic) una vez un hombre casado me dijo: "¡Detesto a mi mujer! ¡Es una histérica completa! Ha sido internada dos veces en un hospital psiquiátrico. Es insoportable. Por eso tengo una amante de 19 años". Yo le dije: "Si haces lo que te voy a decir, te prometo que te vas a enamorar de nuevo de tu mujer". Me miraba como si estuviese loco. Pues bien, obedeció a todo lo que le dije y se cumplió lo que le prometí: ¡consiguió dejar a la amante, reconciliarse con su mujer y recuperar un profundo afecto y amor por ella!