Encontré hace tiempo un artículo de un tal Carlos Elorriaga en la Revista de Espiritualidad N.º 184-185, vol. 46, 1987 que pretendía ser un análisis de supuestas bondades y méritos del Camino Neocatecumenal.
Ha llovido mucho desde 1987; en el siglo XX internet apenas empezaba a surgir y no era fácil encontrar información de una no-asociación cerrada y oscurantista, por lo que cualquier trola que se publicase en una revista teológica presuntamente seria tenía muchas posibilidades de ser aceptada como verdad incuestionable. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad de mentir sobre la naturaleza y los logros del CNC podría tener el señor Elorriaga?
Quizá el primer engañado fue él y solo repitió lo que algún ser kikotizado le transmitió. Solo puedo asegurar que cuenta tales trolas que su conclusión es que el Camino es de lo mejor para revitalizar y llenar parroquias, cuando quienes conocemos “al bicho” sabemos que el Camino se lleva a los parroquianos de sus parroquias para encerrarlos en un gueto en el que se transmite que es preferible que se muera el Papa antes que juntarse con los parroquianos “normales”, que son todos unos inmaduros religiosos de misa de 12.
Voy a transcribir a continuación algunos de los kuentos kikos que publicó el señor Elorriaga. Me leí su artículo en diagonal, por lo que puede que no estén todos, pero son significativos los que están.
Para empezar, lo que cuenta sobre lo beneficioso que el Camino es para los hijos:
«Cuando un matrimonio madura cristianamente en las comunidades sus hijos experimentan benéficamente la influencia de sus padres».
La construcción de la sentencia induce la equívoca y falsa idea de que los hijos solo son influenciados benéficamente si sus padres "maduran cristianamente" en el Camino. No se contempla la posibilidad de que se produzca la cristiana maduración de los progenitores en otro sitio, en ningún otro sitio que no sea el Camino. En conclusión, los progenitores que no aceptan ser no-miembros de una comunidad no atienden debidamente a su deber para con sus hijos.
Un poco sectario, ¿no?
Sigue la publicidad neocatecúmena:
«Sin formar expresamente parte de una comunidad mientras no tienen una edad adecuada, [los hijos] son introducidos a la vida cristiana de maneras propias de su edad. Según les es posible, participan en la plegaria que se hace en familia cuando sus padres van experimentando el don de la oración».
Aquí hay dos temas.
Primero, no se contempla ni por lo más remoto que los hijos no formen expresamente parte de una comunidad en cuanto alcancen la “edad adecuada”. Sucede, no por casualidad, que el Camino, que según sus estatutos está orientado a los adultos ya bautizados pero insuficientemente catequizados, fija esa edad “adecuada” en el arranque de la pubertad, cuando los hijos están legalmente sometidos a la patria potestad paterna. Esto dificulta enormemente que los afectados decidan libre y responsablemente si quieren o no ser no-miembros de una comunidad.
Y la realidad es que muchos de ellos, quizá la mayoría, son forzados a sumarse a las listas de no-miembros. No eligen libremente, no son escuchados, su opinión es pisoteada como hecho concreto de la “benéfica influencia” de los padres neocatecumenales sobre los hijos.
El segundo tema es que los hijos son sometidos a “la plegaria que se hace en familia” tanto si sus padres "van experimentado" el don de la oración como si no, porque de lo que se trata es de que haya un tiempo y un espacio dedicado a que los padres transmitan las consignas kikiles, además de interrogar a los hijos sobre los otros niños neocatecumenales, las peleas entre hermanos o lo que surja.
Tercera parte de la publicidad:
«En general, puede decirse que unos padres en camino de ser más profundamente cristianos son, muchas veces a través del nuevo ambiente que se crea a su alrededor, el máximo estímulo para que sus hijos lleguen a un contacto con la fe y a un crecimiento en ella».
Solo le ha faltado acusar a los padres que no quieran entrar en el Camino de faltar a su obligación de transmitir la fe a los hijos. Y además, la realidad de los hijos del CNC es que muchos llegan a un contacto intenso con la pornografía, no al contacto con la fe ni al crecimiento en ella.
Por último, la conclusión del señor Elorriaga sobre los beneficios del Camino para las parroquias:
«Casi espontáneamente se crea un clima pastoral que favorece la incorporación de niños y preadolescentes a la vida parroquial. Todo este ambiente es adecuado para garantizar suficientemente el bautismo de niños, en cuyo crecimiento en la fe se deben tener siempre esperanzas cuando un bautizo se realiza en una parroquia que es comunidad de comunidades cristianas».
Kikotema sea quien favorezca la incorporación de hijos neocatecumenales a la vida parroquial, y quien dude al respecto puede preguntar en Japón donde los kikos se dieron a conocer por vaciar parroquias. Insisto, Kiko prefiere que se muera el Papa antes que consentir que sus huestes -porque las considera suyas a pesar de que ni uno solo es miembro del Camino por no ser una realidad asociativa- se incorporen a la vida parroquial. Así que la “casi espontaneidad” de tal prodigio no me explico dónde la vio el autor.
La finalidad de tanto kuento y tanto engaño se descubre en la última frase, todas esas maravillas que el autor relata que son “casi espontáneas” si los padres maduran su fe en el Camino solo son posibles si la parroquia deja de ser parroquia y es kikocitada en una comunidad de comunidades al servicio del CNC.
No lo permita Dios.
